CONTEXTO HISTÓRICO


La Edad Media es un periodo muy largo que se extiende desde el siglo V hasta el siglo XV. Esta etapa está encuadrada entre La Antigüedad y El Renacimiento. Hay dos hechos que los historiadores marcan como el inicio y el fin de la Edad Media, que son la Caída del Imperio Romano en el año 476 y el Descubrimiento de América en 1492.

       Es un período muy largo que se divide en dos etapas:

La Alta Edad Media (siglos V a X). Es una época de escaso desarrollo cultural, de pobreza, llena de guerras y enfermedades, en la que la sociedad sufre constantes epidemias como la de la peste negra que asolarán toda Europa.La Iglesia era la depositaria de la cultura, y los monasterios organizaban escuelas mnonacales en las que se enseñaba el trivium (Gramática, Retórica y Dialéctica) y el quadrivium (Aritmética, Geometría, Música y Astronomía).


La Baja Edad Media (siglos XI al XV). Época de gran prosperidad económica, política y también cultural. Es la época del feudalismo, en la que el rey concede poder a algunos nobles que se convierten en terratenientes y que en ocasiones llegarán a tener más poder que el propio monarca. Aquí se desarrollarán los estilos artísticos más importantes de este periodo, que son el Románico (S. XI) y el Gótico (S. XIII) con los que llegaremos a la gran revolución musical de la época: El nacimiento de la polifonía.

 

    En la Edad Media, la ideología es Teocentrista (Dios es el centro de todo) con lo que cuál, la Iglesia Católica se convierte en el eje fundamental de la sociedad. El canto Gregoriano, será durante gran parte de este período la música que gobernará todos los territorios, ya que en esta época, el poder y la cultura van a estar en manos de los monjes y religiosos, que se harán con el poder de una sociedad casi analfabeta.

 

    No obstante, la música profana siempre va a tener un sitio, sobre todo en la Baja Edad Media con el nacimiento de los juglares y los trovadores que actuarán en castillos, palacios, plazas o calles de cualquier lugar.
La construcción de las catedrales proporcionó un entorno privilegiado y una acústica especial para el canto.